Quienes somos

Instituto de las Misioneras Seculares de la Pasión

El I.M.S.P. es un Instituto Secular animado por la espiritualidad de la Pasión de Jesús, según el carisma de San Pablo de la Cruz, Fundador de la Congregación de los Pasionistas y de las Pasionistas de Clausura.

El Instituto está formado por Misioneras y por parejas de esposos colaboradores. Unos y otros son en el mundo fermento del Evangelio.

El I.M.S.P. nació en Catania (Italia). Recibió la aprobación como Instituto de Derecho Diocesano el 1º de Julio 1980. Y el 6 de Agosto de 1999, recibió la aprobación pontificia de parte de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, con el reconocimiento del papa Juan Pablo II.

Posteriormente, el General de la Congregación de los Pasionistas, padre José Agustín Orbegozo, agregó oficialmente el Instituto a la familia Pasionista. Esto fue el 24 de Julio 2000.

El Fundador del Instituto de las Misioneras Seculares de la Pasión es el P. Generoso Privitera, Pasionista de la Comunidad de Mascalucia (Catania).

Instituto de las Misioneras Seculares de la Pasión
Via del Bosco, 11
95030 Mascalucia (Catania-Italia)
www.secolari.it
 
¿Qué es un Instituto Secular?

El 2 de febrero de 1947, el papa Pio XII promulgó la Constitución Apostólica “Provida Mater Ecclesia”. Con ella establecía en la Iglesia los Institutos Seculares. Son agrupaciones de laicos que viven su propia consagración a Dios en el mundo, a través de la profesión de los Consejos Evangélicos y en el contexto de las estructuras temporales. De este modo son levadura de sabiduría y testimonio de la Gracia en el ámbito de la vida cultural, económica y política.

Su característica propia es la síntesis entre secularidad y consagración. Gracias a ella, los miembros introducen en la sociedad las nuevas energías del Reino de Cristo, trabajando por transfigurar el mundo con la fuerza de las Bienaventuranzas.

Los consagrados viven su vida laboral, afectiva y profesional en el contexto ordinario del mundo, sin ningún signo exterior y llevando la consagración con sigilo. De esta manera, son laicos como todos los laicos, pero hacen parte de la Vida Consagrada, de acuerdo con el Derecho Canónico.