sábado, 29 de enero de 2011

2 de Febrero. Día de la Vida Consagrada

Dice Carlos Mesters en su libro "Con Jesús sí o no?":
"Seguir" era, en principio un término que se usaba para indicar la relación entre discípulo y maestro. Para el cristiano, seguir a Jesús significa: imitar el ejemplo del Maestro, compartir el destino del Maestro, tener dentro de sí la vida de Jesús.

La Vida Consagrada debe llevar precisamente a una cercanía tal con el Maestro, que toda nuestra vida lo manifieste. No son los grandes prodigios, sino la presencia silenciosa y fiel a la voluntad del Padre, lo que permite que se gesten los grandes proyectos de Dios para la humanidad.

Para Dios, la pedagogía de lo pequeño, es la pedagogía del Reino. Un granito de mostaza, un niño, un poquito de levadura... esto pequeño y sencillo, es precisamente presencia de la grandeza del Amor.

Ese es el llamado que Dios nos hace: estar en medio del mundo como un pequeño puñado de levadura que hace crecer la masa. Pero ese seguimiento, nos exige no sólo imitar el ejemplo dado por Cristo, sino también, compartir el destino del Maestro. La persecución, el rechazo, la soledad, las burlas, los azotes, la ausencia de sus amigos en los momentos de dolor... la cruz. Todo este camino de dolor, para dar la vida por toda la humanidad. No es una entrega a cuenta gotas, sino total, plena, completa. Esa es la proporción del amor con la que hemos sido Amados: un amor sin limites.

Que en esta fecha, todos los consagrados, al sentirse amados -con un amor sin límites-, podamos hacer de nuestra vida, una verdadera presencia de Cristo en medio de todos los lugares en los que estemos. Sea en la selva, o en la ciudad; en el silencio del oratorio, o en medio de una fila en el supermercado; en la oficina, empresa, escuela, laboratorio... o en casa.

Por Cristo, estamos llamados a la VIDA y estamos llamados a dar LA VIDA.

FELICITACIONES A TODOS LOS CONSAGRADOS Y LAS CONSAGRADAS DE LA TIERRA.