San Pablo de la Cruz (1694-1775) es considerado uno de los místicos italianos más grandes del siglo XVIII. Sus obras, aunque tienen características propias de la época, presentan una visión muy actual y clara sobre el camino a la santidad de todos los bautizados. Citando una expresión paulina, San Pablo de la Cruz decía en una de sus cartas dirigidas a la Sra. Mariana Girelli: "permaneced en la vocación a la cual habéis sido llamados". Todos, en cualquiera de los estados de vida, debemos ser verdaderos cristianos, testigos del Amor del Crucificado y Resucitado, constructores de una mejor sociedad, más incluyente, más generosa y justa.
San Pablo de la Cruz, acompañó espiritualmente a numerosos laicos, religiosas, religiosos, sacerdotes y familias, invitando a contemplar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo como gran misterio del Amor.
Fue un predicador incansable de la Palabra de la Cruz, el abandono, la oración en puro y santo amor, la penitencia, la pobreza y el silencio.
A continuación presentaremos dos de sus miles de cartas escritas para orientar las almas de todo aquel que se abra a escucharlas y meditarlas.