Afianzarse en la cruz de Jesús nos ofrece el apoyo más fuerte para asumir nuestra vida como discípulos del Resucitado viviendo la espiritualidad pasionista. Pero, además, vivir la espiritualidad del calvario nos exige hacernos solidarios de todas las víctimas de nuestra sociedad que son pisoteadas y crucificadas como Él. Que en esta fiesta de San Pablo de la Cruz el Señor nos haga cada vez más fieles enamorados de su hijo Crucificado.